Vicky Guzmán, quien nació y creció en Santa Ana, El Salvador, estudió medicina en México. Al regresar a su tierra natal, ella rechazó una carrera lucrativa como doctora urbana para trabajar en las áreas remotas de El Salvador con personas que nunca habían visto a un doctor, mucho menos una doctora. Ellos a menudo le pagaban solamente con huevos o gallinas.
Los aldeanos creyeron que era inevitable que tuvieran malaria cada año y que perdieran a algunos de sus hijos por la diarrea. Vicky les enseñó cómo romper este ciclo a través de medicina preventiva. Su método era capacitar a líderes locales para servir como educadores de salud en sus comunidades, así como proporcionar los primeros auxilios y cuidados básicos.
Éste es el mismo modelo que Vicky ha seguido desde que fundó ASAPROSAR en 1985, con la meta de empoderar a las personas pobres.